Amores pasados desastres actuales.

Estándar

Finalmente terminó la semana, el cansancio y el estrés me hacían pensar que no pasaría de dos días más.

A pesar de que pensaba que era muy fácil hacerse cargo de Don Arturo mis queridos compañeros no me facilitaban las cosas, bastaba con que yo dejara las cosas preparadas dos minutos antes de que llegara a su mesa regular y querer sorprenderlo con su orden ya en la mesa para que Lucy o Dan lo estropearan, tiraban el café, se lo daban a alguien más, Dan se comía el pastel o le dejaba una huella digital a toda la crema batida.

Hasta ese punto llegué a odiar con todo mi hígado a mis compañeros torpes, pero eso no era todo, los corajes eran lo de menos, mi mala suerte o que comencé a ser descuidada hicieron que cada día llegara más tarde o algo malo y de película pasara;
Por ejemplo, el miércoles de mi primera semana mi despertador no sonó, afortunadamente en el piso de abajo justo a las 8:40 la señora de la casa sale al balcón a gritarle a sus hijos que les vaya bien en la escuela, que no corran al cruzar la calle, que coman sano y cada vez sube más el tono de voz, toda la despedida dura 4 minutos, así que esto fue mi salvación, tenía veinte minutos justos para bañarme, arreglarme, desayunar y bajar corriendo los cinco pisos, llegar apresurada a la cafetería, ayudar a lavar el piso y acomodar las sillas para que a las 9 llegaran los primero clientes, los miércoles en especial esperan a que se abra la cafetería los actores del teatro Morelos que van justos para desayunar algo e irse a ensayar alguna nueva obra, son 7 en total, 3 hombres hambrientos y 4 desesperadas mujeres.

El arreglo personal para mi nunca ha sido un problema, me baño en 10minutos, me arreglo en 15, desayuno mientras corro por las escaleras, bueno cuando tengo tiempo lo hago con calma y bien, pero ese preciso miércoles el agua caliente se acabo, es más creo que ni hubo agua caliente, así que me bañe en 5 minutos, brincando y gritando de lo fría que estaba el agua, mi arreglo personal duro 10 minutos y desayune mientras bajaba las escaleras, llegue casi atragantándose con mis donitas y mi termo con café frío casi en mi ropa, un record mundial, llegué a las 8:58, entre y trapee lo más rápido que pude puesto que en la entrada ya estaban presionando los “artistas” para tomar sus “sagrados” alimentos. En fin todo salió justo de tiempo, me sentía bien conmigo misma por lograr llegar a tiempo después de quedarme dormida pero sentía que algo se me olvidaba, claro, no traía las llaves de mi departamento pero a esas horas no me hacían falta como para recordarlas

Lidie como pude con Don Arturo, Lucy y Dan pero fue realmente cansado, después tuve que llamar al cerrajero y ver como casi tiraba mi puerta, fue horrible, ahora tiene una maceta y $40 de soborno para el portero para que no se duerma y alguien suba de noche hasta mi piso sin seguridad, me robe las pocas cosas que tenga y de paso me viole y asesine, mi seguridad costaba $40 pero era todo lo que podía darle hasta arreglar la puerta. El miedo de que algo me pasara hizo que descansara menos, tanto que al día siguiente también me levante tarde, un poco menos porque sí sonó el despertador, claro pospuesto cada 5 minutos hasta las 8:30 y a correr nuevamente.

Al llegar el fin de semana que me daban libre me sentía devastada y débil, odio sentirme débil porque es en ese momento cuando pierdo todas las fuerzas y me rindo, al sentirme así recordé un enredo amoroso que tiene algunos ayeres y me dio algo de fuerzas el simple hecho de recordarlo.

Aún no lo conocía del todo y ya había robado varios de mis pensamientos, por fin había tomado el valor para invitarlo a salir (sí soy del tipo de chica que invita a los chicos a salir) cuando me confiesa el rostro de la chica que le gusta, desistí en mi intento por invitarlo a algún lugar y el tiempo pasó, me dijo que ya era su novia y pretendí emocionarme, no sé como pasó que le confesé lo que sentía por él y me dijo que era correspondida, en verdad quería darme un tiro, quizá si le hubiera dicho antes lo que sentía toda esta historia no estaría siendo escrita o tal vez sí, no lo sé, después de eso las cosas sólo se complicaron entre nosotros, que si me gustas, que si no sé, que si esto que si lo otro, puras vueltas con ese hombre, tanto que decidí dejar que fuéramos sólo amigos, es . . . era uno de mis mejores amigos, lo recuerdo con mucho cariño y recordé su nota.

“Querido Amigo

Sé que te prometí advertirte de mi partida, pero ni yo misma sabía que pasaría tan rápido.
Lamento dejarte, que no sepas nada de mi ni yo de ti y créeme que me duele mucho dejar todo esto que conozco, que quiero pero las razones no las entenderías por bien que me conocieras.
Lo único que puedo decirte como excusa es que el sueño me dijo que era tiempo y no lo esperaba, sólo sé que para cuando leas esto, sí auque suene de telenovela y sea dramático, yo ya no este cerca, no sé a dónde me dirigiré, seguiré el azul que siempre he amado y me llevará a un lugar, si no mejor, uno que me de paz, dónde encuentre lo que sea que esté buscando.


Siempre te recordaré con mucho cariño y espero tú a mí también.

Te quiero amigo mío y siempre serás mi atardecer

Con cariño
Liuva”

¿Lo que sea que esté buscando?, ¿El sueño?, ¿Qué sueño?, me dejaba muy confusa tener mas preguntas que respuestas pero si llegué hasta aquí por alguna razón, que aún desconozco rendirse no era una opción que pudiera tomar en ninguna circunstancia, así que aunque tuviera que adaptarme a las torpezas de Lucía y a la memoria de Daniel o a la ausencia permanente de las ordenes de la dueña, saldría adelante, café americano, pastel de limón y sonrisas, aquí vamos.

Y recordando amores pasados ese miércoles desastroso y de artistas apurados me di un buen taco de ojo con uno de ellos, así que el sábado fui al ensayo de la obra, era algo abstracto y hermoso, ballet combinado con poesía, era simplemente bellísimo, me colé a ver el ensayo gracias a mi don, el que había explicado con anterioridad, no, no en el que controlo mentes, ese sólo vive en mi imaginación cuando quiero que dejen más propina.

En el teatro fue donde encontré mi segunda muestra del destino, mi segundo empleo, de una u otra forma tendría que arreglármelas para estar en ambos sin aventarme desde el balcón, claro si es que no olvidaba mis llaves.

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  1. Ja! Olvidar las llaves y recordar el pasado, qué cosas tan contrarias pero que pueden pasar, incluso, al mismo tiempo! jeje
    Muy buen capítulo!

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