La Tortuga salva el día

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Nuevo empleo nueva rutina, aparte de la cafetería trabajaría fotografiando los eventos del teatro, museo y casa de la cultura del centro, como parte de la revista local, la paga no era mucha pero las horas se acomodaban a mi horario en la cafetería, la mayoría de los eventos tienen su inauguración en fin de semana así que no sería un obstáculo para seguir subsistiendo.

A las 10:25 Don Arturo camina en la esquina de la calle dónde comprará su periódico y se dirigirá hacía la cafetería, llegará y casualmente su mesa, la mesa cinco, estará vacía, se sentará y desdoblará su periódico para darle una breve lectura a los encabezados, posteriormente alzará la vista y mirará fijamente a su mesera, yo, al llegar hasta dónde el está dirá que quiere lo usual y que espera esta vez no lo estropeé, en cuanto llegué su orden dirá que el pastel o el café tienen algo malo y se enojará, nos enojaremos y en mi mente lo estrangularé hasta que sus ojos exploten y todo mundo me aplauda.

Pero para evitarnos la sangrienta escena, ya que yo tendría que limpiar, cuando él entre su pedido estará de camino, tal como lo ha pedido, antes de que se lo termine ya tendré preparados los demás aperitivos hasta al fin lograr un día en silencio y tranquilidad.

-10:30-

En cuanto se sentó Don Arturo llevé su orden con una sonrisa tatuada en mi rostro.

-Buenos días Don Arturo, ¿Qué tal su día?, aquí tiene pastel de limón frío con crema batida, café negro con dos de azúcar fina y lo dejó para que disfrute de su periódico, si este día decide que se le antoja algo más hágamelo saber – me alejé de su mesa rápidamente para llegar a la barra y observar su expresión mientras probaba su café y le daba un pellizco a su pastel  cruzando los dedos esperando todo saliera bien esta vez.

– mesera – dijo sin tono fuerte hacía dónde me encontraba atendiendo la mesa 1, enseguida me dirigí hacía él, tengo que confesar que tenía algo de miedo pero lo controlé con una sonrisa y amabilidad que, extrañamente, me sobraba el día de hoy.

– ¿Desea algo más? –

– No, quiero felicitarla por que café está delicioso el día de hoy al igual que el pastel, hasta pareciera que es un complot del mundo para que todo este divino esta mañana, hasta el clima y la tranquilidad que se respira en estos momentos – al terminar esa frase hizo algo que podría jurar fue noticia internacional, el mundo se paraliza, interrumpen las caricaturas de los niños, los programas mañaneros sin chiste, los infomerciales, la venta por TV, los programas de radio y en el cielo se ve la noticia sobrevolando la cuidad impactando a la sociedad, el mundo hizo un silencio total,  extra! extra! Don Arturo, el señor Amargado de la cafetería sonríe, extra! extra! Tal vez sólo fue mi imaginación y fui la única que notó este momento tan extraño, tal vez después de todo no era tan amargado y tenía una historia que nadie quería descubrir porque somos muy prejuiciosos y cobardes, preferimos temerle al hombre serio y directo a enfrentarlo y correr con riesgos.

– Pienso de la misma manera, hoy es un día maravilloso – le dije sonriendo y no supe que hacer, si irme inmediatamente o hacerle platica, obviamente la conducta anterior había despertado en mi curiosidad por saber su historia, ¿Por qué iba todos los días al mismo lugar a comer lo mismo?, ¿Es simple rutina?, ¿Habría alguna historia oculta? había tantas preguntas que nadie querría preguntar, se especulaban miles de cosas, rumores sobre cosas absurdas y excéntricas, como que vendía droga y la cafetería era su punto de encuentro, cosa que era imposible ya que nunca tenía visitas, sólo leía el periódico, se decía también que era un hombre solo y comía lo que le gustaba a su difunta mujer en su honor, se decía que sus hijos murieron en un terrible accidente con un camión de pasteles de limón chocando con uno de café. Se decían tantas cosas pero ninguna era completamente cierta, si es que tenía algo de cierto.

– Acaban de traer un pastel de durazno con piña muy rico, ¿Quiere probarlo? –

– No gracias, en realidad casi no me gustan los pasteles – O.O! no le gustan los pasteles y todos los días se come 3 rebanadas?, eso me pareció muuuy raro y no pude evitar cuestionar sus preferencias al comer en la cafetería, es decir si no le gustaban los pasteles y se comía tres piezas diarias tendría que haber alguna razón más poderosa que el gusto de comer algo de su antojo, ¿no?.

– No le gustan los pasteles y aún así viene cada día a comer pastel de limón? –

– Sí, creo que es una pregunta bastante obvia ya que estoy comiendo una rebanada en este momento, ¿ no crees que deberías de preguntar algo más inteligente? –

– Sí claro, ¿por qué lo hace? – Diablos, cuestionar a un cliente no es lo mejor del mundo, mucho menos si son sus gustos, mucho mucho menos si él es el que paga por sus excentricidades, en definitiva no es algo que se pregunte, es lo que llaman de mala educación, pero como es usual en mi persona me había dado cuenta de lo anterior después de cuestionarlo.

– Tengo mis razones, ahora si no te molesta me gustaría disfrutar de mi pastel que no me gusta y aún así me lo comeré-

Iba tan bien, de alguna extraña manera mi “don” no funcionaba con el señor Arturo y tal vez confiaba demasiado en que las personas me cuentan sus cosas que había olvidado como llevar una conversación amable y respetuosa con la gente.

Al dar las doce de la tarde se marcho, dejando la misma propina que otros días y ni siquiera un “hasta luego” o una pequeña mueca que indicara que seguía pensando que el mundo era maravilloso y existían los ponnys y los reyes magos, nada, otro día más y seguía sin saber nada, pero ahora con más curiosidad.

El primer día de mi segundo empleo estaba por comenzar, a las 3 de la tarde salí de la cafetería para dirigirme a la plaza del centro dónde estarían presentando un performance conmemorativo a la entrada de la primavera, como revista local tendría que cubrir este tipo de eventos. Al llegar a la plaza me encontré con varios de los actores del teatro Morelos, uno de ellos me llamó mucho la atención y no por su físico, había algo en sus ojos, su mirada, aunque lo que más llamo mi atención fue su blanca piel, sus brazos y manos que me parecieron hermosas.

Tal vez sea cierto que se puede convocar a la lluvia o tal vez es el contraste del hermoso día tanto que la repentina lluvia arruinó la actuación al aire libre arruinando de paso mi primer sueldo y haciéndome correr de la lluvia hasta mi departamento, una vez en él estando casi por completo empapada salí al balcón a disfrutar de la lluvia y así confundir sus gotas con mis lágrimas, de alguna manera la lluvia me recordaba lo mucho que extrañaba a mi familia, así que lloré sin temor a ser escuchada o vista, llore hasta cansarme, hincada en el balcón, llorando, me sentía tan triste y enojada a la vez, ¿Cómo era posible que pasara esto? llorar justo después de haber sonreído tanto y ser tan feliz.

Cuando al fin me canse y decidí entrar a darme un baño caliente y tal vez tomar chocolate caliente con un malvavisco me di cuenta que la ventana estaba cerrada por dentro, el seguro se había puesto al cerrar tan bruscamente la ventana, la única opción era romper el vidrio o volar hasta llegar a la acera, pero no, ninguna de las opciones me complacía así que me quite los pantalones y la playera para hacer una soga desde mi balcón hasta el de abajo. Siempre me han dado algo de miedo las alturas y más cuando puedo caer por resbalarme o que mi ropa se desatara o me faltara cuerda para llegar al otro balcón.

Afortunadamente llegue a salvo al balcón de abajo el que se encontraba entre abierto, imagínense encontrarse con que en tu balcón hay una mujer semidesnuda pidiendo entrar a tu casa porque se cerró su ventana, digo, no es que yo no la dejase entrar pero me causaría mucha risa su caso y disfrutaría de reír por minutos antes de dejarla pasar, para colmo en mi pantalón estaba la llave del departamento, no podría volver a sufrir más días con una maceta de seguridad, mi suerte realmente esta decayendo y se pierde poco a poco entre las calles de la cuidad.

En la puerta de mi departamento me cansé de forcejear la puerta para poder entrar y me recosté con una pequeña toalla que me cubría, pensando en que más a hacer antes de llamar al cerrajero, mientras pensaba llegó el vecino de frente, el hombre del teatro que me gustaba me veía queriendo reír pero respetuosamente se aguantó y me dirigió la palabra, una inapropiada primera ocasión, pero algo era algo.

– Te quedaste nuevamente fuera? –

· No, me gusta estar en ropa interior fuera de mi departamento calientito porque es bueno para la piel·

– Sí –

– El antiguo dueño dejaba un repuesto bajo la tortuga de ahí (señalando una maceta en forma de tortuga) – y entró a su departamento.

La tortuga salva el día, Extra! Extra!!

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  1. «…nos enojaremos y en mi mente lo estrangularé hasta que sus ojos exploten y todo mundo me aplauda.» XD

    Buen capítulo! ; )

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