Dudas y miedo

Estándar

“Mi amada Eleonora

Los días que han pasado desde tu partida han marcado en mi pecho el sufrimiento que nunca creí experimentar, últimamente he notado que te escribo casi sin razón, sé que no leerás ninguna de estas cartas, no sé a que dirección mandarlas y he pensando en tirarlas por la ventana esperando que el viento las lleve a donde estas tú.

Me encuentro perdido Eli, el año que pasaste a mi lado en aquel lugar fue toda mi vida, no he vivido desde entonces y aún regreso cada mes con la esperanza de tener noticias sobre ti, pero cada que escucho la negación de las personas que me aman y el constante “olvídala” hacen que piense más en ti. ¿Cómo puedo olvidarte cuando el mismo cielo me recuerda tu piel, cuando el pasto verde donde nos recostábamos casi cada mañana a platicar de cosas sin sentido hace que te recuerde?, Dime Eli ¿Cómo esperan que te olvide si no puedo borrar del cosmos las huellas que dejaste, Cómo lo hago si te amé con cada parte de mi alma?, ¿Cómo lo hago Eli?.

Cada cosa que me recuerda a ti o a nosotros hace que vaya perdiendo de poco en poco la esperanza de volverte a ver y  la tristeza pone en mi mente dudas que me mortifican, saber si me amaste como yo a ti, saber si aún me recuerdas, si me buscas, si me piensas, si me sueñas. No estoy seguro de nada y sé que si lo supieras en este momento me tomarías de los brazos pidiéndome cerrar mis ojos mientras me dices que tengo en mi todas las respuestas cuando suavemente besas mis parpados, mi nariz, mis labios y me das tranquilidad.

Te extraño demasiado y sé que volveremos a encontrarnos

Con Amor

Pablo”

Un año solamente bastó para marcar la vida de Pablo, amor verdadero, cosa que hace tiempo se esfumó de mis opciones. Se amaron tanto y al final el destino los separó y para prueba de mi teoría, el destino no los encontró en el mismo camino, las cartas seguían en el departamento de Pablo y Eleonora seguía sin saber de su existencia, que tristeza.

Desde que Don Arturo se fue de viaje fui cada día a su casa para saber si ya había llegado, el silencio que gritaba la casa vacía me respondía claramente y cabizbaja regresaba a casa a seguir cuestionándome todo acerca de su vida, de la de Pablo, de la de Eleonora, de Raúl y su novia Kit, de todas las personas que me rodeaban, comencé poco a poco a olvidarme, a dejar de extrañar un poco a mi familia, a vivir flotando en las vidas de otras personas menos en la mía.

El día trece de la espera por Don Arturo en el regreso a casa encontré en las escaleras a Raúl, mi mente estaba tan metida en la tristeza que me causaba haber pedido la oportunidad de saciar mi curiosidad que no note que Raúl era la persona que subía conmigo hasta que al llegar al piso cinco me pregunto si me encontraba bien.

–         ¿Estas Bien Liu? –

–         Sí, supongo, no lo sé, aún no regresa Don Arturo, ESPERA!- grité como cuando alguien acaba de descubrir algo nuevo y de suma importancia – tú conociste al antiguo dueño de mi departamento verdad? –

–        Sí, lo llegue a ver poco tiempo como dos semanas y después . . .- su pausa me hizo pensar lo peor, había muerto trágicamente ahorcado en su apartamento y en su pecho se marcó con un desarmador el nombre de Eleonora, nadie se atrevía a vivir ahí porque su espíritu aún espera a Eleonora y cada mujer que duerme en la cama en la que él durmió sueña cosas horribles y muere a temprana edad a causa de una aguda esquizofrenia – después se mudó, dejó todo y dicen que se fue a visitar a sus padres, tal vez siga allá o no lo sé, en esa época me fui de gira con los muchachos del teatro, cuando regresé ya no lo volví a ver y los demás vecinos y el portero dicen que casi no salía de su departamento sólo recibía visitas de un hombre, tal vez era homosexual –

– ¡Tal vez era sólo su amigo! estoy segura de que estaba enamorado de una mujer, Eleonora –  le conté de las cartas, del amor que le tenía a esa mujer, el porqué de mi pregunta, mi nueva obsesión y mi interés por esta historia, tal vez era simplemente porque mi vida carecía de emoción propia, de amor, de amistad, de gente, tal vez todo esto era la razón  principal de tanta intriga sin alguna otra razón.

Al día siguiente, mi día libre, pasé a ver a Raúl pero no estaba en casa, sólo su adorable novia en pijamas, me invitó a pasar y entre platica y platica me confesó que estaba cayendo en la tentación, que había alguien en la cafetería donde yo trabajaba que le atraía cada vez más, mi cara de sorpresa se hizo notar a lo que ella contestó que era algo normal, sí, normal si crees en la poligamia y claro, yo estaría tranquila si Raúl pensara de la misma manera, cada quien su forma de pensar pero y si no? y si me estaba confesando que le sería infiel? mi mente voló inmediatamente al mundo dónde mi cuerpo reacciona rápido y le hacía frente a Kit para pedirle que no lastimara a Raúl, que no lo engañara y si así lo deseaba tendríamos que batirnos a duelo, si su respuesta era positiva la abofetearía con un guante blanco y desenfundaría mi espada para atravesar su esbelto cuerpo con ella y así quedarme con él, sin embargo mis labios quedaron sellados y para colmo no le pregunté quién era esa persona, lo único que contesté fue un simple “wow”.

–  ¡lo sé!, me atrae tanto que – mientras se acercó mucho a mí, cosa que me espanto al grado de salir corriendo argumentando que había dejado los frijoles en el fuego y captaba un olor a quemado, mi cena estaba en peligro y corrí hacía mi departamento para escapar de la gran cercanía de la mujer que era mi enemiga.

Al cerrar mi puerta inmediatamente me transporté a las películas donde escapan de un inminente peligro y al cerrar la misma se encuentran agitados y de espaldas a la pared tratando de recuperar su aliento, tal vez yo no corrí de un peligro pero mi instinto, la cara, cercanía y palabras de esa mujer me intimidaron al grado de correr espantada, también comencé a dudar de su orientación sexual, cosa que por una parte me alivió ya que Raúl estaría disponible y por otra parte me espantaba que tal vez yo sería su nuevo romance o la persona que le gustaba.

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  1. Me recrimino no leerte con más frecuencia pero debes saber que siempre será por falta de tiempo y nunca porque no haya interés. Es un placer seguir esas letras que son tuyas.
    Saludos afectuosos Asiul.

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