Una ventana rota

Estándar

El pasto era de un verde intenso y brillante, podía sentir la humedad del rocío colarse por mi ropa hasta tocar parte de mi espalda, la sensación fría en ella me mantenía despierta con los ojos cerrados, el palpitar de su corazón bajo mi oído trataba de adentrarme, seducirme suavemente a quedarme completamente dormida, pero su voz, que para mi era una melodía de amor infinita y tan humana me mantenía entre ambos mundos. Podía sentir su brazo rodeando mi cuello y su mano acariciando mi espalda mientras su con su otra mano deslizaba suavemente su dedo indice por los bordes de mi rostro.

Me sentía feliz, tranquila, en paz, todo era perfecto hasta la intervención del horrible sonido en el cielo que tenía la forma de un reloj, lo mire expectante y de poco en poco me fue sacando del verde sueño hasta llevarme al borde de mi cama, como pude tome el despertador entre mis manos y lo lance hacía el infinito, aún no sabía donde estaban las cosas en mi habitación y por error fue a dar a la ventana cerrada, acto seguido el vidrio explotó por completo y lo único que logró fue enfadarme más.

Pude haber matado a una persona cuando salió volando mi despertador y yo seguiria dormida, esperando volver al hermoso sueño, un sueño que parecía tan real y a la vez tan irreal, es decir, podía sentir, oler, escuchar y aún así sabía que no era verdad, no era yo, al menos no era la ropa que yo tendría, ni el corte de cabello, ni conocía al hombre que abrazaba y que me cantaba, pero me hubiera encantado que fuese real, en fin, el vigilante del edificio tocaba la puerta y yo no conseguiría soñar nuevamente así que me puse de pie y me dirigí hacía la puerta, aún en pijama abrí la puerta.

– ¿Esta bien?, escuche que se rompió su ventana y salió volando su despertador, creo que ya no funciona, pero aquí tiene, aún le sirven algunas piezas – extendia su mano con el despertador aún sonando hacia mi

– puede conservarlo – le dije con mirada repugnante, odiaba ese aparato en ese instante – yo lo aventé por la ventana, fue tonto lo sé, pude matar a alguien pero estaba soñando muy lindo y dormí muy tarde y en dos horas tengo que estar en la plaza para un evento del presidente municipal, llegara después de sus vacaciones y tengo que tomar el gran momento, así que si no le importa ire a dormir una hora más –

– Señorita . . . El presidente municipal llegará, según lo que leí, en 15 minutos, lo que no sirve de su despertador es la hora –

– ¡¡¡¿¿¿Qué??!!! – le grite y corrí inmediatamente a cambiarme y por mi cámara, me hubiera gustado bañarme antes, arreglarme, desayunar, pero nooo, odiaba mas el despertador, pareciera una maldición gitana, justo cuando es de vida o muerte algo tiene que fallar, la hora, la luz, el agua, no lo sé, siempre es lo mismo y justo en ese momento mi trabajo estaba pendiendo de un hilo que sería cortado con una falta, un reclamo o 5 minutos de retraso.

Asi pues corrí por la avenida sosteniendo bajo mi brazo mi cámara y mi sombrerito con la otra, evadiendo las personas que caminaban extrañamente más lento el día de hoy. Al llegar, la plaza estaba a reventar, en este lugar adoran al patán que se acuesta cada semana con una diferente engañando a su esposa que tienen por presidente municipal, mi compañero de edición, quien se encargaba de redactar lo que sucedía ya estaba esperando por mi parado junto a su carro del año mirando su reloj carisimo y zapateando con su fino calzado, llegue hasta él agitada y lo salude como de costumbre, es decir, sin sonrisas ni contacto físico.

– llegas tarde –

– Claro que no, llegué justo a tiempo –

– ¿Dónde tienes la cabeza niña, son las 9:07, el jefe dijo que le reportara si llegabas 5 minutos tarde, y llevas 7, ademas que es ese “look” creo que tienes marcas de almohada en tu rostro – tocando mi cara y viéndome con asco – ayyy, sí, que horror, ni te pintaste, te vez fatal, con ojeras y tus labios todos deshidratados, no no no no no, y ¿así te presentas a trabajar?, con razón eres SÓLO la fotógrafa –

En ese momento quise patearle la entre pierna pero sólo era una imagen que disfrutaría en mi mente 5 segundos y después me calmaría, aunque claro, la tenía que cagar, tomo su celular apantallador y llamo al 01-800 – Estoy fregada, léase al jefe, me acusó y el jefe pidió hablar conmigo.

-Liuva es la sexta vez que llegas tarde a un evento, ¿Crees que toleraré este tipo de actitud en mi revista? –

· Claro! su revista apesta, su lacayo esta sobre pagado por que se lo tira!, el sueldo es una porquería, claro que soportará eso porque se queda sin fotógrafa y se chin”#$@  ·

– no señor – pude quedarme justo ahí y sería perdonada pero el mal humor se apoderó de mi desde que desperté y yo no soportaría esto más – Usted no y yo, yo menos, RENUNCIO – le di el teléfono al lacayo gay y me fui caminando enojadisima pero con cierto alivio, por fin era libre de ridículos eventos y la mala paga, aunque claro sin esa paga y mis dos meses de adeudo tal vez tendría que regresar a la búsqueda de empleo.

Caminaba por la avenida que da al callejón mas poblado de la cuidad, vendían muchas cosas, un mercado surtido de piratería, cosas usadas, verduras, fruta, de todo y siempre estaba a reventar, una cuadra después esta una de las librerías más bonitas que he conocido, es una librería con un café, en la entrada están mesas y sillones muy cómodos para tomar un cafecito mientras lees el libro que acabas de comprar, los estantes están al fondo y del lado derecho haciendo esquina están las mesas fuera del local, normalmente están siempre ocupadas, pero debido al gran evento de esa mañana había una mesa libre, inmediatamente me senté, ordené un café negro y un brownie, entré rápidamente por un libro “el perfume” y comencé a leer.

– hola, no hay mesas y me gustaría estar aquí afuera, ¿me puedo sentar aquí? – me dijo un muchacho de aproximadamente mi edad señalando la silla frente a mi

– Claro – le dije sonriendo un poco

– Me llamo Cesar –

· ahh Va! ·

– jejeje mucho gusto cesar, soy liu –

-Extraño nombre, ¿qué significa? –

– mi nombre completo es Liuva, una variante de lo que se conoce aquí como Luisa – le dije riendo un poco, me simpatizaba su forma de hablar y el orificio que se le hacía en la mejilla derecha al sonreír, así que decidí dejar mi libro para conversar con él, sorprendentemente él hizo lo mismo, ordeno algo y comimos juntos platicando de cosas vanales como libros, trabajos, pasteles, arte, etc., la platica era tan amena que conversamos toda la tarde sentados en el mismo lugar, la luz pintada suavemente en el cielo agonizaba en la batalla por el obscurecer, lo cual me indicó que era hora de marcharme, se ofreció a pagar la cuenta y caminamos hasta que nuestros caminos nos indicaban direcciones opuestas.

– Mi camino es hacia allá – le dije indicándole con mi mano izquierda, me dijo que el suyo era el contrario y me disponía a despedirme cuando me interrumpió sacando un plumón de su bolsillo.

– Toma este es mi número, sé que no es muy común que un hombre te de su número pero para que irnos con las reglas sociales, si algún día quieres salir o estas aburrida, marcame, ¿Esta bien? – Extendiéndome el vaso de café que pedimos para llevar · Perfecto! más basura que llevar a casa · Lo tomé y le sonrei.

– Claro, yo te marco, Adiós Cesar – me alejé y fui a casa, tal vez después de todo mi día no estuvo tan mal, aunque mi ventana seguía rota y hacía frío, era la perfecta ocasión para usar el cuarto de huéspedes.

¿Volveré a soñar la mañana fría en sus cálidos brazos?

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