Sin sentido o con bastante

Estándar

En memoria de las tres almas que dejaron sus cuerpos el mes de mayo, los extrañaremos pero pronto estarán nuevamente en este juego al que llamamos vida.

Hace tiempo, cuando era pequeña, lo único que importaba era salir a jugar con mi mejor amiga, la que siempre ha estado a mi lado, sentarnos a ver el viento llevarse un conjunto de hojas secas, basura y colillas de cigarros, nos sentábamos en las escaleras del edificio donde vivíamos por horas a ver solamente el tiempo pasar.

Ocasionalmente jugábamos con los otros niños del edificio, de todos los juegos que podrían pasar por nuestras jóvenes y despiertas mentes, lo que mas disfrutábamos era jugar con la tierra, hacer pasteles de lodo y venderlos a la gente que pasaba por la acera, algunas veces nos aventábamos el lodo a montones quedando completamente sucios, era lo mejor que podría pasarnos, reírnos hasta no poder más.

Ahora ensuciarnos es algo que no da risa, ver solamente el viento es realmente aburrido, nosotros creamos la basura que otros ven; morimos tan lentamente que estos pequeños placeres u horrores son puntos negros entre las estrellas de la noche más obscura.

Habían pasado varias semanas y nosotros, hablando de las personas de la cafetería, mis vecinos y yo, seguíamos sin noticias de Don Arturo, lo que me hizo creer que tal vez me quedaría con tantas dudas, historias como la de Pablo y Eleonora se quedarían solamente en mi imaginación y a decir verdad lo extrañaba mucho, a pesar de todas las preguntas que seguían vagando en mi mente lo que más me dolía era no verlo.

Tanta tristeza no le importaba a la persona que me cobraba la renta así que mi pretexto no hacía sino aumentar su enojo al no recibir mi paga, después de mi turno en la cafetería salí nuevamente a la caza de empleos mal pagados en este pequeño pueblo en medio de la ciudad, era algo extraño, el pueblo tenía fronteras invisibles que nos apartaban de la gran metrópolis que estaba a sólo unas calles, la vibra en el aire era extraña al llegar a las fronteras, tal vez sea la paranoia de la ociosidad que me había estado acosando en los últimos meses, pero  si por alguna extraña razón tenías que salir del “pueblo” la gente te miraba muy extraño, las prensas se paraban y el silencio reinaba en las calles.

– Liu!!! – me gritaron mientras caminaba por la calle

– Liu, hola, qué haces por acá? – Estaba caminando por las calles de la cuidad, fuera de nuestra burbuja de pueblo, quien se acercaba corriendo era Cesar.

-Hola! pues estoy buscando empleo, tengo que encontrar algo rápido si no me tendré que poner a leer la mano en el parque mientras duermo en las bancas, temo que me correrán si no pago  pronto, no sé en qué estaba pensando al rentar un departamento tan caro yo sola, la verdad es que no puedo pagarlo, pero me encanta, la vibra que sentí cuando entre es inexplicable, como si perteneciera al amor de mi vida y cuando entro la sensación de sentirme protegida y querida crece, más en mi habitación, siento que las paredes me cuentan cosas entre sueños que no logro entender con la razón pero sí con el alma. –

– Bueno pues tal vez necesitas a alguien con quien compartir el piso para no tener toda la carga del gasto no? –

– sí, puede ser. . . ¡Ven a vivir conmigo!, nos conocemos desde hace 3 meses, tu novia vive más cerca de mi casa que de la tuya en las afueras del estado!, anda! – le grite efusivamente, para convencerlo traté de comprarlo con las promesas de helados, un trato justo en la repartición de los quehaceres, mi promesa de no andar por la casa en bóxers, algo que se me da mucho, hablar con su novia para dejarle claro que la amistad entre él y yo es puramente de “compadres”, hasta que finalmente aceptó.

Esto último me hizo pensar en que la creencia popular no cree que la amistad pueda existir entre un hombre y una mujer heterosexuales, siempre tratan de atribuirle algún tipo de atracción sexual, física o sentimentalmente, cosa que a mi parecer está totalmente errónea, así como entre los hombres o entre las mujeres puede crearse un lazo emocional de amistad-hermandad, entre un hombre y una mujer también se puede lograr siempre y cuando se sea sincero, así nos pasaba a Cesar y a mí, su novia tenía alguno que otro ataque de celos cuando yo estaba cerca de él o la gente de la cafetería, en su mayoría Lucy decían que entre él y yo había una onda sentimental.

Después de tres días de mudanza y acomodar las cosas del estudio que pasaría a ser el cuarto de cesar comenzó la tranquilidad, pagamos los meses atrasados, cosa que me costaría tres meses de lavar trastes seguidos, compramos algo de despensa y por fin hubo tranquilidad.

Entre la limpieza del estudio Cesar encontró las cartas que estaban dirigidas a Eleonora, después de leerlas me hizo contarle la historia que tenía, le conté todo lo que sabía, lo que quería saber y lo que suponía, lo más importante de esa conversación fue Don Arturo, cuanto lo extrañaba y todo lo que había pasado con ese cliente tan peculiar.

– Sabes, por lo que cuentas creo que conozco a Don Arturo, tal vez me equivoque ya que tiene mucho que se fue de vacaciones a España, siempre le gustó viajar así, sin fecha de regreso, es músico, dirigió algunos musicales en el teatro aquí enfrente, pero cuando yo llegue aquí a Aguascalientes sólo lo vi cuatro días y se fue, es mi abuelo, tiene el carácter del señor de la cafetería pero no sé si sea el mismo, hace años que no sabía de él.

Sin tomarle mucha importancia a su comentario continuamos con nuestras labores domésticas, esa noche medite al respecto y descarte la idea de que fuera el nieto del Arturo que yo conocía por caer en una coincidencia enorme, aún con que mi mente siguiera negando esa posibilidad mi intuición me decía que no podría descartar la idea.

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Un comentario »

  1. eii…

    yeaahh!! otro kapituloo!!!
    y hasta juntos vivimos hahah..
    esta cool como yoo XP….
    hahahahhahah…
    me gustta muxxo la historia..
    valio la pena la espera…
    felicidades feaa…
    -Abrazoos-

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