Pasado

Estándar

Él me hablaba de matices y colores que mis ojos no querían entender, era pobre saber que la vida tan corta como es, debía de hacerme entender de dolor, miseria y compasión.

Y así, sin querer entender y negando la idea a mi mente de comprender, fui aprendiendo todo el tema que obscurece las vidas y encontraba en mi mente argumentos para odiar los sentimientos, para querer permanecer en la fina línea que divide la vida de la muerte, de quedarme sólo a ser espectador.

Lo encontré en mi obscuridad, me comprendía y me mantenía dentro para seguir estando solos uno junto al otro, era lo más parecido a estar con alguien, alguien que estaba tan enfermo como yo y nos burlábamos del amor, de la vida misma, de ellos, de nosotros, pero mi corazón noble manchado de negro, quedó enamorado de lo que creía más honesto y leal… que mentira tan obvia! y yo lo amaba por honesto, qué ironía!

Le confesé, me aleje, le dije y me quedé, junto a él odiándolo pero a su lado, no había a dónde ir, me encontraba perdida en la obscuridad y él se burlaba de mi afán por querer salir de esa habitación infinita, cada paso que daba era con miedo, un pie guiando mi vista y la mente deseando no caer más mientras él seguía a mi lado contándome cómo caería al siguiente paso y al siguiente y al siguiente.

Al fin me cansé y me recosté mirando el cielo y ese pequeño orificio en mi cielo negro que era completamente blanco, lo confundía con la luna, pensando que era eso y nada más. Pasaron horas, días, semanas y finalmente me hablaste, me arrojaste una cuerda y jalaste de ella para ayudarme a salir.

El mundo era diferente, la luz abrumadora, todo era tan diferente, podía oler lo que veía en sueños cuando podía dormir en aquella obscuridad, podía ver lo que escuchaba a lo lejos y confundía con alucinaciones de cansancio, podía ver lo que mi mente imaginaba como espejismos de temor; Era Real todo era real y él me negaba sentir, vivir, soñar. . . Lo odiaba tanto, hasta que comprendí que el único sentimiento real era Lástima.

Pobre tonto e iluso al que recuerdo de vez en cuando, cuando siento miedo de caer, cuando siento miedo de morir cuando aún respiro, cuando el día es triste y feo pienso en él y el miedo de tenerlo cerca me da fuerza para seguir caminando y si hay algo bueno que pueda sacar de la obscuridad, es que ahora puedo caminar cerrando mis ojos y si caigo sé que puedo salir, que hay peleas, dolor, miseria pero también hay amor, amistad, belleza y pasión.

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