Carta de una amante

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[una desempolvada a uno de mis primeros textos con algunas correcciones horrográficas y de redacción] 

 

Querida intrusa:

No quise intervenir señora,
pero aquel a quien dice amar,
ese hombre de sonrisa encantadora, de mirada dulce,
no es más que un farsante que le ha tomado por una tonta,
que le ha visto la cara de imbécil.

Ese hombre de manos suaves,
de piel tersa y apasionados labios,
ese con quien comparte habitación,
ese que enamora a cada suspiro,
que seduce con sus bellas caricias,
ese que sabe amar a cada noche de pasiones,
el hombre de sus sueños, pensará,
su marido, afirmará;
sí, de él es ésta descripción.
Y tengo que confesar que soy la causante de esas escapadas nocturnas,
esa por la cual se queda a trabajar hasta tarde algunos días,
la dueña de ese labial en sus camisas,
sí, el mismo que ha querido ignorar pensando que es un juego y nada más,
una aventura que pronto acabara,
ya no importa, piensa, ya que está segura le perdonará,

Pero ya no hay por qué llorar señora mía,
basta de esconderse en el armario, me ha dicho,
basta de escapadas fugaces temiendo ser descubiertos,
ya no le mentiré más a mi mujer, me ha asegurado.

Y seré yo la que le comunique que será mío de tiempo completo,
ya que mis labios le han gustado más que sus desdichas de pareja,
que le ha gustado mi cuerpo que es suyo cada noche, cuando el suyo lo es cada mañana,
que mi pasión le atrajo más que su amor de niños,
que mis caricias le seducen más que sus gritos.
En fin señora, creo que ambas amamos al hombre perfecto y éste sólo se descontrola por una,
por mí.

No se preocupe más, señora mía, que yo le cuidaré,
duerma tranquila ésta noche, pues ya no le queda nada por descubrir,
ningún enigma que le perturbe,
duerma bien, que yo lo hare mejor.

Atentamente
La fiel amante

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  1. ¡Que crudeza con la que trata a la esposa! Aquel descaro de la amante (quizá su férreo apego a lo que ama y desea) ha movido muchas mas cosas en el interior de ese hombre que la misma mujer con la que se casó.

    El mundo del amor puede ser chocante, impactante y triste. Nunca estamos a salvo y siempre podemos hundirnos aún más de lo que creíamos que era el fondo; y sin embargo, aún así somos capaces de postrarnos ante aquel sentimiento y considerarle como la flor de nuestra humanidad. ¡Vaya flor!

    He leído recién el día de hoy tu comentario en la entrada que había leído hace unos meses. Tengo el agrado de informarte que también escribo y tengo un blog propio. La invitación está abierta para que le visites, si te place.

    Ha sido una interesante poesía. Al volver de un largo viaje que tengo planeado dentro de unas horas estaré visitando tu blog más seguido. O al menos eso pretendo…

    Una inquietante (pero grata) lectura, realmente, jeje
    Saludos

  2. ¡Genial!
    Me encantó, es simplemente fantástico.

    Me he reído bastante, por la forma tan agradable (para mi lo fue) de comunicar una situación así.

    Increíble 😀

    (No, no exagero, \o/ )

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