Historia para dormir.

Estándar

Esta es la historia de un globo, sí, lo leyeron bien, era un globo medianamente lindo y lo suficientemente grande para ser notado, digamos que ese globo era azul y si no parece muy feliz, digamos que dentro de su frialdad tenía bonitos lunares rojos por todo su cuerpo.

A este globo le encantaba coquetear con las nubes y bailar con el viento, disfrutaba volar tan alto como pudiese, ganarle a las nubes y ver el bello sol salir tímidamente del mar, pero lo que más disfrutaba era platicar con la luna y seguirla toda la noche -era uno de esos amores eternos e inalcanzables que te erizan la piel-  Así pues, la seguía cada noche y la miraba dar vueltas, como modelando, hasta ver únicamente la sombra de su cabello confundiéndose con el cielo negro.

Todo el tiempo el globo azul se la vivía soñando tan alto, tan alto que los otros globos eran parte del confeti de colores en el suelo y aunque amaba soñar, también temía perderse en el espacio y volar sin control, perder de vista su realidad, su mundo. Para evitarlo, un buen día, que no recuerdo con exactitud cómo sucedió, se amarró al suelo con un cordón negro larguísimo pero no infinito de tal forma que no se perdería, pero era lo suficientemente largo como para seguir teniendo sus placeres celestes.

Poco a poco el globo fue perdiendo intereses, sentía que ya había contado todas las estrellas, que ya había platicado todas las palabras con la luna, que ya no quedaba nada por hacer. También por las mañanas el sol llegaba a fastidiarle y las nubes ya no eran fascinantes sino transparentes y amorfas.

-En este punto podríamos pintarle un “Pero” feliz a nuestra historia, sin embargo no es una historia feliz, es la historia de un globo común y mortal, un globo cualquiera”

Conforme pasaban los días el globo veía cada vez más cerca los confetis que convivían monótonamente bajo sus leyes, flotando a escasos metros de la realidad.

Justo entre los sueños y el suelo, el globo encontró menos luz, le costaba un poco respirar y al cabo de unos días descendió tanto hasta poder ver a los renegados, aquellos globos que algún día fueron grandes y soñadores pero que de vez en cuando perdían un poco de su alma, aunque aún se aferraban a las ramas de una ilógica ilusión.

Más abajo encontró la multitud, pensó en pintar sus lunares y ser ahora un globo liso y mate -¿Qué les parece un color de moda para encajar en el contexto, qué tal un naranja neón?-  Así pues, entre la gran gama de neones flotaba nuestro triste globo con un anticuado cordón negro que nadie notaba, corrección, nadie había notado hasta que lo mencioné hace unas cuantas palabras y la crueldad de las masas se apoderó de él, jalándolo de quién-sabe-dónde hasta que pronto su rostro -si le permiten tener uno, recordemos que sólo es un globo- quedó pegado al piso.

-Si los globos tuvieran pies seguro habrían matado a nuestro amigo, pero ¿Alguien puede imaginar la agonía de un ave que no puede volar? así sufría. Adherido al suelo el ex globo azul.

Encadenado por sus decisiones nuestro globo ya no veía la luna, ni jugaba con las nubes y pronto ni el sol podía alumbrarlo, en una exageradamente larga agonía fue perdiendo su vitalidad…

-Imaginemos que la escena termina con el ruido de unas voces que nadie comprende de fondo, en la tercera parte izquierda de la pantalla se encuentra el globo recostado contra el suelo con la mirada perdida y lentamente la toma se aleja con un soundtrack de notas tristes…

¿Pueden imaginarlo? Yo no, es sólo un globo.

FIN

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s