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qué pasaría si . . .

Un día diferente

Estándar

MAÑANA SERÁ DIFERENTE

Si tienes una actitud positiva, le das una sonrisa al día, caminas con confianza y disfrutas el clima todo será diferente, los pájaros te cantarán para dsespertarte, te ayudarán a vestirte y te bañarán mientras cantas alegremente “Azúcar – Celia Cruz” ; todo sera miel sobre hojuelas y el mundo brillará.

Bueno en realidad te dices que quizá pueda ser así, así que lo intentas, yo lo intenté.

Antes de que me llegará el típico 5 minutos más, me desperté a atender a Kiwi, limpiar su “graciosadas” detras de mi sillón, claro nunca me imágine que sería tan cansado tener una mascota, no es cualquier cosa, darle de comer, limpiar su popó cuando no le atina a su cajita de arena, jugar con él para que no me tenga miedo y así llevarlo a la bañera para limpiar un poco sus patitas llenas de mugre y quizá popó. Es como un bebé y, aunque no me dessagradaría la idea de tener uno aún no es tiempo ya que no estoy preparada; él se comporta como tal, chilla si no tiene comida su tazón o si quiere que lo mimes y juegues con él. Es hermoso cuando ronrronea en mi cuello y se queda dormido ahí, pero quita bastante tiempo y muchas veces paciencia que nunca he tenido.

En fin, después de atenderlo me di un buen baño cantando alegremente y a todo volumen, beneficios de tener casa sola por las mañanas, me arregle como siempre y como es usual en el “ritual” de cada mujer, la belleza ante todo, aunque en mi caso es por sentirme cómoda conmigo misma (redundancia? sí!) al fin salí a desayunar una buena taza de café frío – Hacía calor y fue perfecta la elección – acompañada de un rico pan de canela.

Cuando salí de casa -un poco tarde pero contenta – me repetía la frase que tantas veces me ha causado repulsión “Sonriele a la vida, todo será mejor” así que a cuanta persona me encontraba en el camino a la parada del camión le sonreía.

– Buenos días hija! – me contestó alegremente la primer persona, de la cual no esperaba menos, es muy linda y amable siempre.

– Buenos días – le contesté con una sonrisa, mientras en mi mente vagaba la pregunta que en algún punto deambula por la mente de todos ¿Por qué se dice buenos días, si sólo es un día, sería al caso Buen día ¿Por qué en plural?

– ¿ya a a la escuela? – preguntó con una sonrisa sin detenerse

-sí, apenas –

– Que tengas un lindo día – me grito ya que ninguna nos detubimos a conversar, aún caminando contesté con lo mismo.

Las siguientes personas fueron las que me sorprendieron bastante, era una familia pequeña, dos niños de 4 y 6 años, respectivamente, los pequeños me sonrieron y ambos al mismo tiempo me respondieron el saludo plural, fue tan hermoso que en verdad me levantó el ánimo.

Llegando al camión seguía con la actitud positiva, encomendada por los experimentos que suelo hacer, supongo que sonreir te trae cosas buenas, una de ellas fue cambio extra, pero aunque digan que fue tonto porque el dinero nunca sobra, le regresé al conductor los cincuenta pesos de más, ya que había creido que mi billete fue de cien y no de cincuenta como fue en realidad, me lo agradecio con una sonrisa; el camión estaba casí lleno, no había lugares vacios lo cual no me sorpendió, es raro encontrarse un lugar a esas horas sin embargo un señor joven como de 45 me sedió su asiento, no hacía falta pero aún así insistió, a la par se desocupo el asiento contiguo así que me recorri para que el señor tomara su lugar.

El gesto de amabilidad causó una conversación amena del clima y el tráfico que se veía delante de nosotros, era para enfadarse y la actitud positiva de ambos amortiguó ese sentimiento. Hablamos por todo el trayecto cambiando del clima a cuanto nos desagradaba que existieran personas tan desesperadas tocando el claxon cuando no había por dónde avanzar, etc.; fueron temas cotidianos hasta que llegó mi parada, era mi turno para descender del transporte así que me despedi con una sonrisa y un “hasta luego” a lo cual respondió con un “que tengas un lindo día”.

Eran bastantes “que tengas un lindo día” al momento de llegar a la universidad. El día tenía pinta de ser realmente un buen día, quien sabe quizá descubriría que los examenes proximos fueron cancelados y en su lugar iríamos a acampar o nos darían el resto del semestre para disfrutarlo.

Las cosas no fueron ni parecidas, examenes que ya estaban cancelados se agendaron nuevamente, trabajos se agregaron a la lista por hacer, la perdida de dinero no faltó y pedir prestado era la única solución.

Mi “actitud positiva” se estaba desgarrando conforme pasaban los mnutuos y llegaban las “desgracias” no obstante seguía sonriendo y divirtiendome hasta que al fin llegó el colmo de las desgracias para ese momento; estando en casa realizando un trabajo escolar en esta computadora, ayudada por el internet y sin batería algúna -bueno quedaba 5% – se fue la luz!

No había guardado las páginas donde estaba toda la información que necesitaba, mis conversaciones se estaban tornando interesantes y casi como novela se apagó la computadora seguida de un grito mío en señal de desesperación y maldiciones.

La actitud positiva cambió radicalmente a una negativa inmediatamente a lo que mi hermana me invitó a salir a caminar para distraerme de mi enfado, acepte, no era mala idea salir a caminar aunque no hubiera iluminación alguna. Para mi sorpresa la luna iluminaba bastante como para ver por dónde caminas, pude observar asombrada mi sombra a la luz de la luna y un bello manto de estrellas tintineantes.

Jamás imagine que volvería a ver mi sombra en la obscuridad, creí que en la ciudad no pasaban ese tipo de cosas y me hizo recordar un viaje a Hidalgo con mis amigos del baloncesto; nos adentramos en un sendero que llevaba a una cascada pequeña en plena noche iluminados por una luna llena hermosa, apagamos las linternas y con un poco de miedo caminamos despacio y en tranquilidad, escuchando como cantaban los grillos y nos guíaba el sonido del agua golpeando con las rocas.

La moraleja que concluí al final del día recordando mi viaje cambió completamente a la que tenía antes de salir a caminar que era esta: “Aunque tengas una actitud positiva las cosas siempre pueden salir mal”

¿Será la moraleja que tengo ahora la misma que podrías concluir?