Archivo de la categoría: Microrrelatos

El pepenador de las ilusiones materiales

Estándar

Él es quien lee todas esas cartas para los Reyes Magos y recoge todos los globos desinflados, sin recibir siquiera, un vaso de leche con galletas.

Anuncios

Girasol

Estándar

Intentábamos, desesperadamente no correr desnudos por la calle.
Últimamente la necesidad de atención había incrementado.

“splash” y una mosca más moría en la cortina. “splash” otra más dejaba el último suspiro. “golpe al viento” y caía otra que aún agonizaba y zumbaba sus últimos deseos, concedidos, muerte instantánea con una suela de dudosa limpieza.

Sin importar cuántas matáramos al día, seguían regresando a la mañana siguiente o por la tarde, no lo sé, no logro recordar si es hoy o es mañana y, realmente, la limpieza obsesiva de mi mujer me hacía creer que habría otra razón por la cual seguían regresando para darme algo más entretenido que hacer, más que aquel viejo periódico de un sábado en el que una pareja murió por envenenamiento de gas en su hogar, lejos de la ciudad y cuyos cadáveres fueron descubiertos por su nieta.

Lo que me hace recordar que Regina, mi nieta,  ha dejado de traernos girasoles a los cuales recuerdo con ecos pegados a la pared cada día al atardecer.

“Seré siempre el girasol rebelde que deje de mirarte, Sol, para así morirme de poco a poco, sin una luz, sin un descanso. ¡Oh bella flor, maldito Girasol”  

Sueño soñando

Estándar

Existen esas exactas noches donde la ceguera obstruye mi realidad, es ahí cuando con mis manos me aseguro que sean mis parpados los mantos que cubren mis sueños y he de tantas veces que me he picado los ojos apagando la llama azul que consume al enemigo deseado, mientras yo lo contemplaba fijamente y mi malvavisco se incendiaba con sabor a él.

Azul y frío

Estándar

Desperté por miedo a quedarme dormida y darme cuenta que el diluvio me había alcanzado.
Creí que al amanecer me encontraría con entre muebles flotantes, paredes chorreantes, chocando entre una espesa capa de líquido gris con cabezas, cuerpos, perros o gatos muertos; y de un sobresalto corrí a salvar mis pies del sueño de tierna fantasía, pero al tocar el cielo me di cuenta que hasta éste estaba sediento.

Regresé a dormir, pero encontré que un cuerpo, azul y frío, usurpaba mi lugar.